Acerca de Fernando Traverso
Margarita Belén
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Categoría: Últimas acciones
El 23 de noviembre de 2002, llegó a mi casilla un correo electrónico de la agrupación  H.I.J.O.S. de Chaco y por intermedio de Mario Bosh, un abogado que lleva la causa “Margarita Belén”, me invitaban a participar de una jornada que tendría lugar en la plaza 25 de Mayo de Resistencia, en conmemoración a los caídos en esa masacre, que se produjo en la noche del 13 de diciembre de 1976.
 
En ese mail, Mario relata que todos los años realizan diferentes actividades para esta fecha: propuestas culturales, escraches, vigilia, y finalmente la caravana hacia Margarita Belén. Todo tiene lugar frente al que fuera un Centro Clandestino de Detención y Tortura desde donde, esa noche muy de madrugada, sacaron a los veintidós presos políticos que mantenían en cautiverio para llevarlos hasta un monte y masacrarlos aunque la historia oficial de ese tiempo hablara de un enfrentamiento.
 
Apenas terminé de leer el correo, acepté la propuesta: pintar veintidós bicicletas vacías por Resistencia y de esta manera hablar de esas ausencias y del hueco que dejaron.
 
Los chicos de la agrupación estaban muy entusiasmados; se notaba en sus correos electrónicos, donde contaban con lujo de detalles los pormenores de las tareas que estaban preparando para ese día.

Resistencia es la “capital” de las esculturas, y me pareció muy buena su propuesta de salir esa noche con bolsas negras, esas de consorcio, y taparlas. Disfruté mucho participar en esa acción. Lo mejor sucedió al otro día, cuando vimos el asombro de la gente que encontró la ciudad con sus esculturas tapadas.

H.I.J.O.S. de Chaco se autogestiona mediante los ingresos que les deja un pequeño bar, que es punto de encuentro para diferentes actividades. El bar cuenta con un entrepiso, que utilizan para alojar a aquellos compañeros que vienen de lejos a participar de alguna reunión, como en esta ocasión que iban a venir representantes de todas las provincias.

Cuando llegué al bar ese doce de diciembre al mediodía, entré primero a un patio mojado y lleno de plantas recién regadas. Hacia mucho calor y la mamá del Laucha nos preparó unos tererés.

Más tarde Ramiro me señaló una escalera caracol que llevaba al entrepiso. Cuando subo lo primero que hago es buscar un toma corrientes para cargar la batería de la filmadora. Había una mesa y no se cuántas sillas  apiladas, una estantería metálica llena de volantes, fotos y afiches. En un rincón se encontraban unas pancartas enrolladas en sus respectivas tacuaras, listas para ser desplegadas. En el lugar no había desorden, pero estaba plagado de cosas por todos lados, se respiraba ese clima de “día anterior” a los acontecimientos. Los colchones estaban enrollados sobre una de las dos camitas que estaban cerca de la ventana.

Me dio curiosidad por saber el contenido de las cartulinas negras que estaban apiladas sobre una de las camas. Contenían fotos, datos personales y un breve relato a modo de conmemoración de cada uno de los veintidós compañeros masacrados en Margarita Belén.
 
Levanté al azar una de ellas . Fue de este modo que me encontré, entre las manos, con la breve historia de Luis Ángel Barco, chaqueño, estudiante, nacido el 15 de septiembre de 1951. El mismo día, mes y año que yo.
 
Así que cámara en mano, bajé. Tenía ganas de pintar la primera bici. Desde arriba había visto una pared propicia; era de la biblioteca pública que se encontraba frente al bar. –¡A las trece cierran y le pintamos una!- dijeron Ramiro y el Laucha. Le pedí a Gisela que nos filmara desde la ventana del entrepiso, ya que desde ese lugar se podían tomar imágenes del centro comercial. En la otra esquina estaban los piqueteros cortando la avenida con sus bicicletas dadas vueltas.  Además para muchos era hora de salida del trabajo. Nosotros, en medio de todo eso, estábamos en la calle con la plantilla y los aerosoles. Pinté una pequeña parte, lo miré a Ramiro y haciéndole una seña lo invito a que tome el aerosol. Después terminamos pintando todos un poco.

Ellos ya habían visto algunas paredes propicias. Íbamos en el auto del hermano del Laucha, pero había un problema: no se le debía apagar el motor. Sin embargo, como esto ocurría muy a menudo tuvimos que empujar varias veces. Fue inolvidable. A pesar de todo, ese primer día hicimos once bicicletas.
 
Para esa noche estaba programada la vigilia. Comenzaron a llegar HIJOS de otras provincias. Primero llegaron dos de Buenos Aires, luego una mendocina y otro de Córdoba. También estaba Fernando, un chaqueño que andaba con su camioneta, llevando y trayendo cosas. Por suerte el clima ayudaba. Primero colgaron entre los árboles todo el material gráfico que habían estado recopilando durante mucho tiempo. Mas tarde, con grata sorpresa, veo que también pusieron la bandera que les llevé desde Rosario.

En Resistencia, en las noches de verano, mucha gente se queda en la plaza y recién entrada la madrugada podemos verla desierta. Pero en esta ocasión, en un sector, continuaba el bullicio, las mateadas y alguna guitarra. Son los H.I.J.O.S.  de distintos lugares que vinieron a hacer el aguante.
 
Cerca del mediodía, desde ese mismo lugar, saldríamos a pintar las once bicicletas que faltaban para cumplir nuestro objetivo. Esta vez se sumarian los que no estuvieron en la pintada anterior. Había que hacerlo por la mañana porque por la tarde estaba el escrache al fiscal Massoni, quien participara de la masacre. Luego como cierre, se hizo la caravana hasta Margarita Belén.

Entre la gente recién llegada, vi con agrado que se encontraba Pedro, el hijo del “Gusano”; el venía representando a HIJOS de Rosario y se sumó al equipo para salir a pintar.
 
Salimos a buscar paredes.

Recuerdo que la número veintidós la reservábamos para el edificio donde estuvieron detenidas las victimas. Cuando al fin llegamos, me dijeron: -Esta pared es para vos-.
Desde adentro nos miraban entre asustados y amenazantes los empleados de las oficinas que daban a la calle. Mientras me preparo para la pintada, sale una señora con delantal celeste acompañada por un señor de saco y corbata y me ordenan detener la acción. Fue entonces cuando el grupo de H.I.J.O.S. me rodeó, colocándose uno al lado del otro formando un semicírculo a mí alrededor para protegerme las espaldas. Me dicen: -¡Hay que terminarla!
Finalmente me alcanzan un pequeño pincel y la pintura roja. Temblorosa, de emoción, mi mano escribió el número 22 debajo de la bicicleta recién pintada.
 
Recuerdo que pensé: -Este momento no lo voy a olvidar más-.
 
 
Fernando Traverso
Última modificación el miércoles, 24 de octubre de 2007 a las 18:13:59
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El 15-dic-2008 a las 20:50, restosdeayer escribió:
y quienes, deben
uno rescata cosas tales, como que ya son 32 años del pasado, imborrable imperdonable, incuestionable aun estamos, aun estamos, acaso por cierto nunca nos fuimos de esta historia que no buscamos, ni quisimos decimos de vez en cuando,,presentes por que aun estamos
El 15-feb-2007 a las 12:17, fabiam escribió:
paranacho
disculpame nacho, no entendiste o tal vez me exprese mal yo. ella hablaba de un bebe que habia tenido en brazos en chaco y no se lo quedo, anda a saber donde fue a parar. a tus ordenes , un abrazo
El 16-dic-2006 a las 22:46, nacho escribió:
para fabian
la verdad que no parece una pagina seria , ya que publica una cosa asi este señor fabian, por que segun lo que dice ese pendejo es el hijo, oseo habla mal de el ?
El 20-sep-2006 a las 15:24, fabian aldo sanchez escribió:
coronel baguear
ahora que se cumplen 30 años de la masacre y aunque no lo creas siguen amenazando a los que hablan, yo estaba presesnte cuan la hija del coronel baguear dijo " menos mal que no nos quedamos con ese pendejo, mira el quilombo que tendriamos ahora", y cuando se la preguntaba al coronel de margarita belen , contestaba " son todos inventos de esas viejas zurdas putas ", ya hable con h.i.j.o.s. y no tuve respuesta. espero un mail de alguien
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