Escuela Toba |
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Categoría: Últimas acciones |
Lola Rubino es una mujer de 84 años, sumamente lúcida. Vive en Buenos Aires y pertenece a la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo. Vino a Rosario a visitar a su hermana y también a concretar algo pendiente…
Ese domingo 10 de octubre, fui a encontrarme con ella, porque quería proponerme algo. Me invitó por intermedio de una amiga, a que fuera a la casa de su hermana para que charlemos. Llegué con mi bici y nos sentamos en el patio. Tomamos un café y luego vino otro y mientras tanto un pedazo de historia viva se desentrañaba desde nuestros recuerdos. En los suyos aparecía su hija; en los míos, aquellos hermanos de la vida entre los cuales, aunque no la conocí, estaba Raquel. Lola quería homenajear a su hija desaparecida durante la última dictadura militar y eligió para tal fin a la Escuela de la Comunidad Toba “Rosa Ziperovich”. Rosa fue hermana de Lola y tía de Raquel. Dentro de esa escuela hay un aula que lleva su nombre: RAQUEL RUBINO. La propuesta era pintar una bicicleta en su aula con la presencia de todos: chicos, maestros y representantes de la Comunidad Aborigen. Jueves 14 de octubre de 2004, 14 horas. El “Rulo”, un compañero de muchos años, me ayudó a trasladar los elementos para realizar el trabajo llevándome en su camioneta. Se sumaron cuatro estudiantes de Comunicación Social, que estaban haciendo un video documental sobre “las bicis” y querían estar presentes, para registrar especialmente esta intervención que iba a tener un significado muy particular. Aprovecharon para entrevistar a Lola, a los miembros del “Concejo de Ancianos” y a los chicos. Cuando llegamos, la Directora y otros maestros nos acompañaron a que visitáramos las instalaciones de la escuela: sus aulas, la biblioteca, el patio, mostrándonos con orgullo todo eso que les costó mucho esfuerzo. Y llegamos al aula donde íbamos a realizar la acción. Liliana, la directora, me señaló la pared, diciendo: –la pintamos hace unos días, esta lista. Mientras tanto los alumnos de los primeros grados habían realizado tarjetas con dibujos de bicicletas y nos las dedicaron a Lola y a mí. El corredor y el patio de la escuela estaban repletos de chicos, el bullicio era tan grande que fue imposible hablar o escuchar algo. Es por eso que decidí comenzar a pintar, porque me di cuenta que no hacia falta explicar nada. Primero puse la plantilla sobre la pared y luego cuando hice el primer gesto, la escuela enmudeció. Se hizo un silencio solemne, sólo se escuchaba el ruido del aerosol, que iba y venía por la plantilla largando una nube de pintura negra. Llegó el momento mágico… el de retirar la plantilla de la pared para ver el resultado. A pesar de las cientos que llevo pintadas, ese instante me sigue emocionando. Y así sucedió. Todo el silencio se convirtió en aplauso y hubo mucha emoción. Recuerdo la mirada de todos sobre la bicicleta vacía. También hicimos una “bandera”. Lola se la llevó a Buenos Aires, a la casa de las Madres. El concejo de ancianos me pidió que hiciera una en el patio de la escuela. Fue entonces que elegimos el lugar entre todos y nos pareció que debía estar detrás del mástil. Cecilia, una de las maestras, me comentó más tarde que uno de los chicos estaba desilusionado porque él esperaba que yo “dibujara” la bicicleta. – ¿Seño, vio?, ¡la calca! ¡así cualquiera!- le dijo. Fernando Traverso |
| Última modificación el miércoles, 24 de octubre de 2007 a las 18:13:52 |
| El 20-nov-2007 a las 23:31, MABEL CREGO escribió: |
| un juguete para navidad |
| SOY DOCENTE DE LA ESCUELA N? 15 DE CAPITAL Y ESTE A? ESTAMOS HACIENDO UN PROYECTO SOBRE LAS FIESTAS EN LAS COMUNIDADES INDIGENAS. CADA ALUMNO DE LA ESCUELA DONARA UN JUGUETE Y UNA CARTA A NI?S DE LA ESCUELA DE COMUNIDAD TOBA. QUISIERA SABER SI ES POSIBLE. |



